Solanche


COMODATARIA DE LA PLANTA N°61 “COMEDOR MARIA INMACULADA” VILLA DEL SOL, CHINCHA ALTA, REGIÓN ICA.

Nací un 21 de julio de 1962, en la ciudad de Chincha Alta. Mi mamá tenía una cantina, y preparaba frecuentemente patita de chancho.

A los 9 años hice mi primer keke, inspirada en el cuento de la Cucarachita Martina que me contaba mi abuela para invitarme a ser trabajadora. En la chacra de mi familia aprendí a hacer una sopita de arverjas, chupe de garbanzos y todo hecho con ingredientes naturales y frescos. Cuando me casé vendía comida a los choferes de los micros. Me levantaba a las 4 de la mañana, cocinaba para 50 y antes y después de la comida trabajaba en la terminal como controladora de micros. Así fue durante 11 años.

Viví 15 años en una casita construida con esteras. Yo cocinaba por necesidad, me invitaron a trabajar a un comedor, me eligieron Presidenta y así aprendí a cocinar en grandes cantidades. No dejé de disfrutar nunca, a pesar de las circunstancias.

Hace 12 años trabajo como presidenta del comedor “MARIA INMACULADA” de VILLA DEL SOL. A los 31 años comencé a trabajar allí, lo hice por necesidad. “Trabajar en el comedor es una lucha. Allí una aprende a compartir, a vivir, a madurar; porque lo que una comparte con otras gestoras es como una familia.”

Además de eso, también desde mi casa cocinaba menús para vender a  150 personas, y lo hacía con bastante cariño y amor para los demás, porque cuando uno cocina siente en el corazón el hecho de hacerlo con amor, con cariño.

Me encanta cocinar. He preparado todo tipo de comida chinchana. Mi especialidad es la carapulcra, y también el ceviche. Siempre he cocinado en grandes cantidades, la vez que he cocinado para más fue para 300 personas. Cocino cantando. Lo que me manden a hacer lo preparo con gusto: seco, ceviches, carapulcra, bufo, escabeche de pollo, 3 en 1 (sopa seca + frejol + caucau), kekes… pero mi especialidad es la carapulcra, y además de cocinar el aderezo durante 3 horas, mi secreto es esperarle a que le salga la nata.

Trabajando en el comedor me invitaron a participar de un concurso de recetas del PRONAA, y yo me inventé un ají de atún, que es como el ají de gallina hecho con atún. Entre todas las recetas, la mía ganó. Gané el concurso y como premio recibí una olla.

Mi comunidad está muy satisfecha por las gestiones que realizo en la Municipalidad de Chincha; en lo referente al comedor, que no falten los insumos para la preparación de las raciones diarias.  En el 2007 participé de las acciones a consecuencia del terremoto en Pisco. En el comedor recibimos donaciones de una congresista, mi esposo y yo fuimos la coordinadora de la distribución de las donaciones que venían selladas para los damnificados casa por casa de mi sector. También me tocó cocinar. En esos días todos juntábamos lo que teníamos, hacíamos una olla común y así agradecíamos y ayudábamos a los que venían a ayudar. “Porque ayudar a tu prójimo te hace estar contenta. Yo así sé que mañana mis 3 hijos estarán bien.”

Lo principal en la vida es la familia, los hijos son lo mejor en la vida, son maravillosos. En mi casa somos 5 personas, y 4 trabajamos juntos.

En cuanto a logros, es el trabajo diario que realizo tanto en el comedor como en mi empresa de PAN – SOY y así aportar para mis tres hijos. Dos están en la universidad de Ica; uno estudia Ingeniería Ambiental y el otro Ingeniería Alimentaria, y el mayor trabaja en construcción… pero yo quiero que también estudie.

Mi inicio en PAN-SOY fue por medio de la FEDERACION DE MUJERES DE CHINCHA; me interesé en el proyecto y estuve presente en la primera convocatoria y la sesión demostrativa y postulé por una planta de PAN – SOY con mucha ilusión de formar mi microempresa.

Yo quería surgir, a comparación de otras compañeras que trabajaban en el comedor como yo, yo sí aproveché esta oportunidad. Creo que hay personas que no quieren surgir. Yo quería capacitarme con PAN-SOY. Yo soy una mujer de lucha. Siempre pensaba “esfuérzate y sé valiente”, y ahora soy valiente. YO le puedo dar el siguiente mensaje a otras mujeres: seamos luchadoras, mujeres de surgimiento. Esta ayuda que nos está dando (PAN-SOY) no nos la da nadie, esto es un regalo de Dios. Nada es fácil en esta vida, hay que luchar. Por más tropiezos que tengan, levántense como madres.

En la actualidad mi empresa Solange (Planta PAN-SOY N° 61), a la cual le dedico mucho tiempo y esfuerzo para que cada día tenga un mayor crecimiento y reconocimiento en los productos que ponemos a la venta. Aún falta conseguir más recursos, como los envases, pero poco a poco vamos teniendo un equilibrio entre las ventas y los gastos. Lo más importante es que somos una empresa de responsabilidad social. Compartimos nuestras ganancias con los niños del colegio del barrio (75 raciones a los estudiantes y 25 raciones en la comunidad).

La innovación es muy importante, por eso me gusta aprender. El sueño de toda mujer es salir a representar a su región. Yo creo que si pones amor y cariño, vas a salir adelante. Mis hijos y mi esposo saben mis secretos de cocina. Tenemos que compartir lo que sabemos de la cocina, porque creo que nadie es indispensable en esta vida, todos tenemos que salir adelante y todos tenemos que aprender, hombres y mujeres.

Toda comida o alimento bien sazonado sale bien. Si tu no quemas bien el aderezo, te sale mal. Yo enamoro a los clientes para que prueben mi comida. Además de mis especialidades, elaboro una variedad de productos en mi empresa como torta helada, selva negra, alfajores, queques de chocolate y por supuesto bocaditos dulces y salados.

Dar educación a mis hijos y estar en PAN-SOY requiere de bastante esfuerzo. Mi esposo es mecánico y a veces, cuando no hay trabajo, me ayuda en la empresa. Él siempre me ha ayudado a levantarme, ha estado a mi lado apoyándome.

Mi pasión es ayudar a los demás y cocinar. Combino todo esto en el trabajo en el comedor. Pero debo dejar de trabajar allí para encontrar nuevas oportunidades.

Yo como empresaria comodataria de la planta N°61, me visualizo en un corto tiempo como una próspera emprendedora, teniendo una panadería y pastelería y así poder dar trabajo a mi comunidad que mucho lo necesita. Mi sueño a cumplir en 10 años es ver que cada uno de mis hijos es un profesional empresario y que tengan su propia panadería-pastelería.

Si Dios me envía a cocinar a otro lugar del mundo, me gustaría que sea África o Cuba.